Agosto

Nos las prometíamos muy felices cuando salimos hacia la playa. “Ya verás qué cara pone” “Seguro que se emociona mucho”. La expectación iba creciendo a cada paso que nos acercaba al mar Mediterráneo, pero, cuando llegamos, Adrián parecía pensar “¿y para esto hemos estado andando durante cinco minutazos?” Nada, ni un “uuuuuuuu” ni un “aaaaaaaa” ni nada.
En realidad, si te fijabas, se podía ver que no era indiferencia, sino curiosidad. Adrián examinaba todo lo que estaba viendo, como queriendo buscar un parecido con algo conocido, pero ese parecido no llegaba. Todo era extraño: el agua no parecía agua y el suelo, ¡el suelo se escurría entre sus dedos! Esto si que era raro.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home