Las cosas de KrustY

22 abril 2010

Las matemáticas familiares

Antonio Resines y Belén Rueda pusieron de moda eso de que "uno más uno son siete", y aunque no creo que sean tantos, si hablamos de hijos tampoco son dos.

El trabajo que dan es una ecuación exponencial y el cansancio es logarítmico. Puede ser porque las horas de sueño se reducen a la mitad, o porque éstas se reparten en una sucesión regular a intervalos de tres horas, pero llega un momento en que pareces un zombi.

El gráfico de actividad de los niños tiene forma de campana de Gauss y el vector de energía del mayor parece multiplicarse con cada bostezo de sus padres.

Al final el tiempo libre se va por un sumidero y no tenemos más remedio que escribir en el blog a las mil y gallo, como diría mi abuela. ¡Esto es la cuadratura del círculo!

07 abril 2010

El terror de los gérmenes

Cuando tienes el primer hijo, una de las cosas que más obsesionan a los padres son los gérmenes. Nada de lo que toca la boca del niño puede estar menos que esterilizado: biberones, chupetes, tetinas... todo ha pasado por el proceso purificador del esterilizador.

"ATENCIÓN ANTENCIÓN: El chupete ha entrado en contacto con una superficie impura. Acordonen la zona y trasladen el objeto a un contenedor de exterminio de microbios."


Llega a ser una obsesión que hace que nos pongamos en situaciones algo extremas en ocasiones.

Con el segundo hijo la cosa cambia. Debe ser que pensamos que nacen más fuertes o que hemos adquirido el poder de "Don Limpio" para exterminar los gémenes agitando el chupete... el caso es que ahora si se le cae el chupete a Darío hay que darse prisa para volver a ponérselo, por que su hermano, que lo quiere mucho, le proporciona una alternativa más jugosa: un dedo recién venido del parque... así que al final la no esterilización puede ser el menor de los males.