Continente y contenido
Como ya dije, hay sentidos que se sgudizan con esto de padre, pero también hay otros cambios que no se pueden ignorar. Yo nunca hubiera pensado que podría cambiar un pañal sin sentir una sola arcada. Es más, nun hubiera pensado que sería capaz de hacerlo manteniendo una sonrisa de oreja a orejea como si lo que hay en el pañal no fuera conmigo.El caso es que ya me ha pasado casi de todo, y no pongo de todo porque como dije una vez, mi hijo no para de sorprenderme. Ya se me ha meado enciam, inluso se me ha cagado. Y digo cagado porque este niño no es de esos fisnos ue hacen caquita y pipí, este niño caga y mea.
Al principio además, como el poner pañales no es un arte que se enseñe en la universidad, los pones todos mal. Así, no sólo hay que cambiar el pañal al niño, también hay que cambiarle de ropa cada vez. Eso tiene su parte buena y su parte mala. La mala es la que todos podéis maginar. La buena, que sabes exactametne cuándo el niño necesita cambiarse. Aquí el que no se consuela es porque no quiere.
En fin, debe ser otra de esas cosas que venía en el kit de padre, el aguantar este tipo de cochinadas sin inmutarme. Eso si, siempre y cuando sean de mi hijo, que igual que cuando uno mismo va al baño, mi hijo caga flores ;-)




